
20 Oct Diferencias entre ataque de ansiedad y un ataque de pánico
La ansiedad es una respuesta adaptativa que se desencadena ante una amenaza o peligro. Nos prepara para luchar o para huir, aumentando nuestras posibilidades de supervivencia. El sistema simpático toma el mando en momentos de alarma que, a diferencia de los animales, los humanos podemos poner en marcha con peligros solo imaginarios, no reales. Cualquier situación que uno perciba como peligrosa activa su sistema simpático que le prepara para huir o luchar.
Un ataque de pánico se caracteriza por ser un episodio de mucho miedo o angustia que aparece de forma muy repentina ante un peligro o amenaza sin causa real o aparente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): 3 de cada 10 personas en todo el mundo sufren ataques de pánico. Tras sufrir un ataque de pánico, el cuerpo sufre un desgaste físico, a raíz de experimentar estos síntomas tan característicos y frecuentes:
- Sensación de miedo intenso e incontrolable
- Sensación de desmayo
- Falta de aire al respirar o disnea
- Pensamientos obsesivos
- Pérdida de control o miedo a morir
- Desconexión o sensación de irrealidad
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- Aumento o reducción de la temperatura corporal
Este estado de alarma tiene triple respuesta:
- Respuesta cognitiva: ante un peligro se enciende la alarma de que “algo muy desagradable, incluso atemorizante va a ocurrir”. A través de estos pensamientos evaluamos si la situación implica peligro o no. A nivel neurológico, la amígdala que es la encargada de la regulación de las emociones se pone en modo “off” al lóbulo frontal, perdiendo la capacidad de pensar de modo racional y es ahí, cuando empezamos a liberar hormonas como son; el cortisol (hormona del estrés) o la adrenalina.
- A nivel fisiológico:
– Aumenta el ritmo cardíaco y los latidos son más fuertes
– Aumenta la tasa respiratoria, generando sensación de asfixia o disnea
– Dolor o malestar en el pecho
– Dolor o malestar abdominal
– Dilatación de las pupilas
– Cambios en la temperatura corporal
– Cambios en la temperatura corporal: temblores o sudoración
– Sensación de hormigueo
– se origina una vasoconstricción capilar, aumentando la presión arterial para que el flujo sanguíneo se dirija a los órganos más esenciales
- Respuesta motora: El cuerpo ya está preparado para luchar o huir/evitar la amenaza.
¿Qué podemos hacer para manejar un ataque de pánico?
Herramientas:
- Ser consciente de que lo que estamos sintiendo es un ataque de pánico.
- Hacer una correcta interpretación basada en la experiencia de antiguos ataques.
- Autoinstrucciones positivas “eres capaz de manejar la situación y de cuidarte”.
- Respiración para conseguir contrarrestar el estado de excitación.
- Redirigir nuestra atención en algún objeto externo para descentralizarla de los síntomas que nos preocupan.
- Aceptar y tolerar las sensaciones como normales, sin catastrofizar o magnificarlas.
- Comunicar lo que nos pasa a nuestro entorno más cercano.
- Diferencias entre un ataque de pánico y un ataque de ansiedad
Ataque de pánico:
- Aparece de forma repentina y no existe ningún estresor real
- Su duración es breve y sus síntomas se experimentan sobre todo a lo largo de los primeros minutos
- Aparece en el momento en el que se está sufriendo
- Pensamiento de que la vida está en peligros
Ataque de ansiedad:
- Surge ante un estímulo específico real
- El ataque puede ser más duradero e incluso irse desarrollando poco a poco
- La sensación de ansiedad es prolongada
- Existe mucha activación cognitiva y preocupación en exceso
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