Ante un cambio vital, cada familia despliega los recursos de adaptación con los que cuenta;
lo que conlleva también la implicación de todos ellos y un sobreesfuerzo que a veces, no se
llega a lograr. Algunos de los problemas más frecuentes que observamos son: un tipo de
comunicación y/o dinámicas familiares disfuncionales; no adaptación a los cambios del ciclo
vital; dificultades en la expresión de las emociones, límites y deseos; ausencia de conciliación familiar, entre otros.
La Terapia Familiar Sistémica se basa en el tratamiento de los problemas familiares, que
pueden afectar a la estabilidad y al clima emocional familiar, repercutiendo en el desarrollo y
crecimiento satisfactorio de los miembros que la componen.